Cómo hacer pedidos en relación al respeto
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El respeto es fundamental en cualquier relación. Saber que las demás personas te respetan, tienen en cuenta tus sentimientos y necesidades, y cómo su comportamiento te afecta, sienta las bases para una relación placentera.
A la hora de pedir respeto, hay al menos dos cosas básicas que debes tener en cuenta. La primera es tener clara tu interpretación del comportamiento de las otras personas. La segunda es expresar claramente qué satisface tu necesidad de respeto y qué no lo hace.
Aquí hay un ejemplo sencillo para ilustrar lo primero. Estás celebrando una fiesta en tu casa y tu pareja derrama sin intención algo en el suelo de la cocina durante la velada. Más tarde, cuando las personas se han ido, te das cuenta de que lo que se había caído sigue ahí en el suelo. La verdad es que, en ese momento, salvo que tu pareja te lo haya dicho, no sabes por qué no lo ha limpiado. A pesar de ello, tu mente da un salto y dice: «Me deja el desastre a mí. ¡Qué falta de respeto!». Cuando eres capaz de identificar esto como una asunción y no como una verdad, tal vez puedas dejarla a un lado el tiempo suficiente para preguntarle a la otra persona por qué no ha limpiado el desorden. Si te responde: «Esperaba que lo limpies tú», probablemente tendrás una conversación sobre el respeto. Si tu pareja dice: «Oh, se me ha olvidado. Lo haré ahora», es posible que tengas o no una conversación sobre el orden o la limpieza. En resumen, cuando surja tu necesidad de respeto, tómate un momento para revisar tus interpretaciones y fíjate si sería útil aclarar las intenciones de la otra persona antes de creer en tus pensamientos.
Otras situaciones son más sencillas. Por ejemplo, compartes tu informe en una reunión en el trabajo y tu compañero dice: «Bah, eso ya lo sabíamos todos. Tus informes no son tan buenos». En este caso, probablemente tengas claro que, independientemente del mundo de tu colega, incluir «bah…» en su comentario, además de emitir un juicio sobre tus informes en una reunión con otras personas no satisface tu necesidad de respeto.
Aquí es donde necesitas la habilidad más sutil de realizar pedidos que satisfagan tu necesidad de respeto. Decirle a tu compañero de trabajo que no utilice la expresión «bah» puede ser útil a corto plazo, pero a largo plazo es importante decir lo que sí te funciona. Las peticiones específicas y factibles pueden ser del tipo:
“Jacob, cuando dices «bah», no se cubre mi necesidad de respeto. ¿Estarías dispuesto a decirme específicamente si hay algo que no te gusta en lugar de decir «bah»?”.
“Valoro la comunicación respetuosa. ¿Estarías dispuesto a decirme específicamente qué es lo que te gustaría que cambie?”.
A continuación te presentamos más ejemplos de peticiones para atender la necesidad de respeto en otras situaciones:
“Me transmite respeto saber que vas a llegar después de lo que convinimos. ¿Podrías enviarme un mensaje si vas a llegar más de 15 minutos después de la hora acordada?”
“Para mí es muy importante el respeto. Cuando te escucho decirle “estúpida” a tu hermana, me siento triste y frustrada, porque no atiende mi necesidad de respeto. Estarías dispuesta a decirle qué hizo que no te gustó en vez de llamarla así?”
Hacer pedidos se vuelve más fácil cuando observas las acciones que sí contribuyen a satisfacer tu necesidad de respeto. Es probable que esto ocurra con frecuencia. Elige situaciones o relaciones específicas para notar los detalles de lo que satisface tu necesidad de respeto.
PRÁCTICA
Tómate un momento ahora para identificar tres comportamientos específicos de alguna persona con los que se haya satisfecho tu necesidad de respeto esta semana.
La próxima vez que alguien dice o hace algo que no atiende tu necesidad de respeto, piensa en qué te gustaría que sí haga para poder hacerle una petición clara y concreta.