Joyas de Conexión

La joya de conexión quincenal aplica el Diálogo Consciente y Compasivo a situaciones de la vida diaria y ofrece claridad y habilidades prácticas. Puedes encontrar una Joya de Conexión determinada usando la lista o el motor de búsqueda a continuación.

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Escrito por Elia Paz con la traducción y contribución de Violaine Felten y Fer Matteo Escrito por Elia Paz con la traducción y contribución de Violaine Felten y Fer Matteo

Equilibrar la mutualidad en las relaciones

Esta Joya de Conexión está disponible en formato audio

Sabes que la mutualidad o reciprocidad es una parte importante del cultivo de cualquier relación. 

Cuando una relación tiene mutualidad, se nota un intercambio equilibrado a lo largo del tiempo en varias categorías de experiencia, como el apoyo, la vulnerabilidad compartida, el inicio del contacto, los regalos, la colaboración, las diferentes formas de expresión de afecto, la empatía, la celebración, etc. Cuando confías en que una relación es mutua, reconoces que puede haber períodos en los que una persona “recibe más”. Por ejemplo, esto podría suceder después de un acontecimiento importante en la vida, como una separación, una enfermedad, un cambio laboral o el nacimiento de una hija o un hijo. 

Por otro lado, cuando no confías en la reciprocidad, es posible que intentes mantenerla llevando la cuenta de cuántas cosas has hecho por la otra persona y cuántas cosas ha hecho ella por ti, o mediante negociaciones «condicionales», donde aceptas hacer o dar algo a cambio de algo más.

Para restablecer la mutualidad y actuar desde la conexión con lo que está vivo en ti, aquí tienes algunas formas de centrarte en la confianza que te da cuidar de tus necesidades universales y contribuir a las de las demás personas desde la generosidad autónoma de tu corazón:

  • Traduce los juicios y los «deberías» en sentimientos, necesidades y pedidos:  Las críticas hacia ti o hacia la otra persona suelen dar lugar a estrategias trágicas para satisfacer las necesidades. Los juicios y los «deberías» apuntan a sentimientos y necesidades importantes que requieren tu atención consciente y una acción hábil. Los pensamientos que surgen de la reactividad asociada a la mutualidad pueden sonar algo así:  

    • “Mi pareja debería dedicar más tiempo a la familia.”

    • “¿Por qué él puede hacer lo que quiere y yo no?”

    • “Mi amigo solo piensa en él.”

    • “Siempre soy yo quien ofrece apoyo.”

    • “Mis necesidades no importan en esta relación.”

    • “Si yo te importara, también recordarías mi cumpleaños.”

    • “Deberías preguntarme más sobre mi vida.”

Tomarte el tiempo de traducir estos pensamientos o palabras en sentimientos, necesidades universales y pedidos accionables permite avanzar hacia lo que realmente buscas: más mutualidad o reciprocidad. Por ejemplo, detrás del pensamiento “¿Por qué él puede hacer lo que quiere y yo no?” podríamos encontrar sentimientos de frustración, tristeza o dolor, necesidades de equidad, colaboración o apoyo, relajación o diversión, y algún pedido como: “¿Estarías dispuesto a preparar la comida conmigo para que luego podamos ver una película en familia?”

  • Sobreadaptación y sacrificio: Algunas personas han tomado el hábito de sobreadaptarse a las expectativas o los pedidos de las demás personas a expensas de sus propias necesidades. Presta atención a los momentos clave en una interacción determinada en los que decides no decir lo que quieres o no expresarte con sinceridad. Propónte hacer una pausa y honrar tus propias necesidades con más frecuencia, y pedir que te escuchen. Recuerda que si tú no pones sobre la mesa tus necesidades y pedidos, es poco probable que las demás personas puedan tomar en cuenta lo que es importante para ti.

  • Celebración y valoración: Dedica tiempo cada día a prestar atención a las necesidades que se satisfacen en una relación determinada. No se trata de pasar por alto lo que no funciona, sino de reconocer lo que sí. A veces el sesgo negativo de nuestro cerebro puede hacer que te enfoques en lo que no te gusta, sin darte cuenta de todo lo que sí contribuye a tu bienestar. ¡Esta práctica hasta podría sorprenderte y restablecer la balanza de la reciprocidad espontáneamente! En cualquier caso, confiar en ti para atender las necesidades insatisfechas sin dejar de reconocer todo lo que funciona en tu vida es una habilidad esencial para llevar una vida floreciente.

  • Reflexiona sobre cómo está presente la mutualidad en diferentes ámbitos de la vida. Como se ha mencionado anteriormente, puedes enfocarte en una relación respecto de distintos ámbitos de la vida: como el apoyo, la vulnerabilidad compartida, el inicio del contacto, los regalos, la colaboración, el afecto, la empatía, la celebración, etc. Cuando experimentas tensión en torno a la mutualidad, podría suceder que sólo uno de estos ámbitos esté desequilibrado. En ese caso, la acción para recuperar la reciprocidad podría ser sencilla. Por ejemplo, si notas que has estado compartiendo más vulnerabilidad que la otra persona, podrías invitar directamente a esa persona a abrirse compartiendo algo sensible, o podrías optar por compartir con otra persona las próximas veces que surja algo vulnerable en tu vida. De hecho, comprender y establecer límites que sirvan a la vida también es una competencia relacional esencial para mantener la reciprocidad, ya que te permite elegir conscientemente lo que compartas o hagas en una relación determinada, con elección consciente y claridad sobre las necesidades que te gustaría satisfacer en dicho vínculo.

Recuerda que tú puedes elegir lo que das y recibes en tus relaciones. No existe una cantidad «correcta» de intercambio. Solo tú sabes lo que es auténtico e íntegro para tu propio bienestar. También puede ser útil recordar que es importante respetar la elección de la otra persona. Imaginar que alguien “te debe” algo es una señal de alarma que te indica la presencia de reactividad en ti en torno al dar y recibir en ese vínculo, y te invita a un momento de auto-empatía y a traducir tu experiencia interior al lenguaje del corazón del Diálogo Consciente y Compasivo o de la Comunicación NoViolenta.


PRÁCTICA

Tómate unos minutos para reflexionar sobre una relación en la que notes reactividad en cuanto a la mutualidad. Examina conscientemente cada área de la vida que compartes con esta persona, observando si te da una sensación de relajación o tensión. Identifica las necesidades que se satisfacen o no en cada zona de tu experiencia; toma tiempo para celebrar las que se atienden con regularidad y luego identifica tus posibles pedidos hacia esa persona, hacia ti o hacia alguna otra persona para satisfacer más las que no están tan cuidadas.

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