Cómo transformar una relación de cuidado unidireccional

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Cuando un ser querido atraviesa momentos difíciles, tu reacción natural es la compasión. No quieres verle sufrir, así que haces todo lo posible por ayudarle. En el caso de dificultades pasajeras, como, por ejemplo, un episodio de gripe, lo ideal es que puedas asumir el rol de cuidar con facilidad y luego puedas dejarlo ir también fluidamente y de una forma que resulte satisfactoria para ambas partes. Sin embargo, cuando esa persona querida se enfrenta a situaciones adversas durante meses o años, corres el riesgo de identificarte con ese rol y perder de vista quién eres y qué es importante para tu vida.

Desempeñar el rol de “la persona que cuida” puede satisfacer necesidades de contribución, aceptación, propósito o sentido, y proporcionar una sensación de valor o competencia en la relación, mientras que la persona a la que se cuida puede ver satisfechas sus necesidades de apoyo, amor, consuelo, seguridad y experimentar que importa, además de cuidados físicos. Sin embargo, con el tiempo, una relación construida exclusivamente en torno al cuidado puede resultar limitante para ambas personas. 

En algún momento, es posible que te des cuenta de que cuidar de tu ser querido ha tenido un costo. Quizás hayas perdido la conexión contigo y hayas renunciado a aspectos que eran importantes para alcanzar una vida plena. A raíz de esto puede que sientas irritabilidad, depresión, resentimiento o agotamiento. Esta experiencia dolorosa puede manifestarse como un impulso repentino de salir de la relación o de crear distancia física o emocional entre tú y la persona a la que estás cuidando. A nivel interno, puede parecer una cuestión de vida o muerte. Te imaginas que la única forma de sobrevivir es salir de la relación o desconectarte de la otra persona, por ejemplo, actuando con frialdad e indiferencia. 

Si tienes la capacidad de traer más conciencia y darte cuenta de que estás adoptando el rol de cuidar antes de agotarte por completo, quizá decidas permanecer en la relación y empezar a establecer límites que sirvan a la vida. Al principio, es posible que introduzcas cambios con resentimiento y enojo, porque no confías en ti para satisfacer tus propias necesidades, y culpas a la otra persona por no haberlas atendido en el pasado. 

Para tu ser querido, a quien has cuidado durante tanto tiempo, tu manifestación acerca de establecer nuevos acuerdos y tu expresión sincera sobre tus límites podrían experimentarse como un rechazo inexplicable. A menudo, la persona a la que cuidas se ha vuelto tan dependiente de tu apoyo que puede haber perdido la confianza en sus propias capacidades. Los cambios que introduzcas pueden estimular dolor y confusión, y es posible que te suplique o te demande que vuelvas a la rutina. Esto, a su vez, podría estimular más ira y resentimiento en ti.

En esta etapa del proceso de transformación, te estás alejando de lo que no quieres (perder conexión contigo) con la convicción de que tu supervivencia se ve amenazada. Crees que tienes que luchar para que se satisfagan tus necesidades. 

Para que puedas expresarte de una manera que aumente las posibilidades de que la otra persona te quiera y te pueda escuchar, es probable que necesites afianzar tus recursos internos y recibir apoyo de una tercera persona. Una persona que sepa escuchar con empatía y profundidad puede validar tus necesidades y ayudarte a distinguir entre lo que significaría rechazar a tu ser querido y tu propósito de poner fin a la dinámica de la relación. Que otra persona empática te escuche (probablemente necesitarás varias rondas de empatía) u ofrecerte autoempatía  puede ayudarte a transformar tu mentalidad, desde una actitud de alejarte de lo que no quieres hacia una de orientarte hacia lo que anhelas: posiblemente más conexión contigo, alegría, reciprocidad, valoración, libertad y capacidad de elección.

De hecho, recibir escucha es una necesidad universal profunda y probablemente estará muy presente para ambas personas en esta situación. Tener encuentros para recibir empatía de otras personas puede suponer para las dos partes un punto de partida hasta que dispongan de más recursos internos para escucharse mutuamente.

A medida que te vuelvas más consciente de cómo funciona en la relación la dinámica de cuidar y recibir cuidados, obtendrás mayor claridad sobre tus anhelos, expresarás tus necesidades y pedidos a la otra persona de forma que pueda escucharlas, y negociarán nuevos acuerdos. Poco a poco empezarán a reconstruir la confianza en la relación. 

La confianza seguirá creciendo una vez que ambas partes se sientan escuchadas y la otra persona comprenda tus peticiones y se muestre más receptiva en relación a tus necesidades.

A medida que esta confianza se continúa desarrollando y las necesidades de ambas personas se satisfacen de forma más constante, la tensión del conflicto se irá disipando y podrás volver a encontrar tu equilibrio. Al vivir abiertamente desde tu centro, podrás avanzar hacia lo que quieres crear, en lugar de alejarte de una amenaza percibida. 

Crear lo que quieres desde un lugar de conexión significa reconocer la interdependencia y la necesidad de colaborar. En esta etapa ya no tienes el impulso de desconectarte. Puedes confiar en ti y en tu ser querido para mantener un diálogo y negociar con apertura hasta que encuentren una forma de satisfacer las necesidades de ambas partes.


PRÁCTICA

Esta semana, presta atención a las situaciones en las que cuidas de un ser querido y dejas de lado tus propias necesidades con resentimiento o con una sensación de sumisión. Si no puedes expresar tus necesidades en ese momento, tómate un tiempo más tarde para identificarlas y formular una petición clara, para ti o para la otra persona.

También puedes tomar nota de los «deberías», de la sensación de obligación y de los pensamientos en blanco y negro en torno al apoyo que ofreces. ¿Tienes la sensación de que, si no llevas a cabo una acción concreta, nadie más lo hará o sucederá algo malo? Si es así, tómate un tiempo para identificar las necesidades en cuestión y piensa en diversas estrategias para satisfacerlas. ¿Podría satisfacerse esta necesidad más adelante? ¿Por otra persona? ¿De otra manera? Este podría ser un primer paso hacia una elección consciente y la libertad para ti, así como hacia una mayor reciprocidad en tu relación.

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