Identificar y transformar los votos reactivos

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¿Alguna vez has tenido la sensación de que tu vida no es realmente tuya? De alguna manera, las cosas no encajan del todo, como si hubiera algún tipo de fraude o impostura en tu propia vida. Vivir según un voto reactivo es una de las formas en que puede producirse esta experiencia.

Los votos suelen asociarse con decisiones conscientes y trascendentales. Su propósito es marcar el rumbo de tu vida. 

Los votos reactivos tienen el mismo poder de marcar el rumbo, pero suelen formularse en un momento (o una serie de momentos) de trauma o dolor abrumador y luego quedan sepultados en el inconsciente. Los votos reactivos suelen surgir como reacción a una situación repetitiva en la que se experimenta sufrimiento o se ve cómo otras personas lo experimentan, sin poder cambiar la situación. Por lo general, los votos reactivos giran en torno a una necesidad universal y dictan comportamientos concretos o específicos a ser adoptados o evitados.

Por ejemplo, si creciste viendo cómo tu padre tenía relaciones amorosas fuera del acuerdo vincular con tu madre y viviste todo el caos y el dolor que eso conllevaba, es posible que hayas hecho una promesa reactiva como ésta: «Nunca haré pasar por esto a mi familia. Siempre seré fiel a mi pareja». O bien: «Nunca confiaré plenamente en una pareja y siempre estaré alerta».  

Es fácil imaginar cómo unos votos reactivos como éstos podrían dar lugar a situaciones que generen un nuevo tipo de dificultades. En el primer ejemplo, el voto reactivo de lealtad podría traducirse en el impulso de mantener todo aparentemente feliz y armonioso, evitando comunicar las necesidades insatisfechas en la relación. En el segundo ejemplo, el voto reactivo de mantenerse alerta podría impedir que se reconozca a una pareja digna de confianza y permitirse disfrutar verdadera intimidad en una relación amorosa.

Los votos reactivos también pueden oscilar de un extremo al otro. Supongamos que creces en un hogar caótico en el que la vida de tu madre y padre está dominada por la adicción y las decisiones impulsivas. En esta situación, haces un voto reactivo de llevar una vida dedicada a algo significativo. Eliges una vida muy estructurada y disciplinada en un intento por satisfacer las necesidades de sentido, integridad y estabilidad. Sin embargo, este voto reactivo no está tan en sintonía con las necesidades subyacentes como lo está con cómo «deberías ser». Al vivir según una serie de «deberías», descuidas otras necesidades y pierdes el contacto con la autenticidad.  

Dado que nuestro mandato humano fundamental es ser plenamente quienes somos, estas necesidades insatisfechas, que son sistemáticamente excluidas por un voto reactivo, no se mantendrán ocultas para siempre. Cuando se rompe alguno de los pilares de la vida que derivaba de ese voto reactivo, esa ruptura puede empujarte hacia el polo opuesto de tu voto reactivo. Dado que las necesidades insatisfechas han sido reprimidas y, posiblemente, motivo de vergüenza durante tanto tiempo, tu psique tendrá que esforzarse mucho para justificar el cambio. Querrá preservar tu sentido de identidad, por lo que podría recurrir a culpar a otras personas. Es posible que te encuentres criticando la vida que llevabas antes y a las personas que formaban parte de ella. En el peor de los casos, los valores que antes apreciabas serán rechazados y tus nuevos valores atraerán toda tu atención.

Todas estas situaciones que surgen de los votos reactivos generan sufrimiento. Veamos algunas de las formas que pueden tomar, para volvernos conscientes de ellos:

  • Pensamiento rígido y polarizado (blanco o negro)

  • Desconexión de los propios sentimientos

  • Percepción de estar viviendo “como en piloto automático”

  • Urgencia y ansiedad cuando se bloquea una vía de comportamiento concreta

  • Sentido exagerado de la rectitud

  • Desesperación: disposición a hacer ciertas cosas a cualquier precio

  • Apatía o aplanamiento emocional en momentos inesperados

  • Defensividad ante cualquier cosa relacionada con el voto reactivo

  • Comportamientos impulsivos o secretos que intentan satisfacer las necesidades reprimidas.

Cuando observes uno de estos comportamientos en ti, puedes hacer una pausa y poner en práctica una estrategia de autorregulación. A continuación, pregúntate qué necesidades o intereses estás tratando de proteger. Si deseas comprender el origen de ese voto reactivo, podrías practicar la atención plena observando el síntoma, prestando atención a cómo se manifiesta en el cuerpo, la respiración, la postura, los pensamientos, la energía y los impulsos. Después, pregúntate cuándo fue la primera vez que te sentiste así. En lugar de buscar la respuesta mentalmente, espera con paciencia y observa lo que surge por sí solo.

Una vez que empieces a tomar conciencia de las necesidades subyacentes y del origen del voto reactivo, podrás iniciar un proceso de sanación e integración. Pide a alguien que pueda recibirte con empatía que te escuche y te ayude a reflexionar sobre tu experiencia. Esto puede implicar contar la historia de la situación en la que se hizo el voto reactivo. Probablemente también implique dejar espacio para hacer duelo por las necesidades insatisfechas y el dolor que tú y otras personas experimentaron en esa situación.

Otro paso podría consistir en formular votos conscientes y no reactivos. Votos que estén en consonancia con el respeto hacia todo tu ser, así como hacia los seres vivos que te rodean, y que favorezcan una experiencia de auténtico florecimiento. Estos votos son entidades vivas y dinámicas que evolucionan y cambian a medida que tú lo haces.


PRÁCTICA

Establece ahora la intención de tomar conciencia de tus votos reactivos. La próxima vez que te dediques a tu práctica contemplativa, pregúntate si eres consciente de tus votos reactivos y espera en silencio. Si sigues preguntándote y esperando en silencio, tu inconsciente te proporcionará la información. También puedes utilizar la lista anterior para dirigir tu atención hacia aquellos aspectos de tu vida en los que un voto reactivo podría estar tomando las riendas. Como siempre, realiza estos ejercicios cuando puedas adoptar una actitud amable y compasiva hacia tu experiencia mientras reflexionas.

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