Sesgo de interpretación y alivio de las discusiones repetitivas
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Incluso con las habilidades del Diálogo Consciente y Compasivo (DCC) o de la Comunicación NoViolenta (CNV), puedes encontrarte volviendo una y otra vez a lo que parece ser el mismo tipo de discusión, aunque se trate de diferentes temas. Lo que impulsa estas discusiones es a menudo un fuerte sesgo sobre cómo interpretar o abordar una situación o decisión determinada.
A medida que te acercas a una situación concreta utilizando el marco de DCC o CNV, adquieres una comprensión y un respeto por la experiencia de la otra persona, y promueves que eso sea mutuo. Este entendimiento compartido permite encontrar pedidos y acuerdos creativos. Cada vez que lo consigues, tu confianza en el proceso crece, así como tu propia capacidad para ser flexible a la hora de generar ideas y soluciones.
Sin embargo, sin una perspectiva más amplia, es posible que te impacientes en cuanto te encuentres con obstáculos parecidos en un nuevo diálogo de contenido diferente, pero que de alguna manera te resulta semejante al anterior. En este caso, es útil tomar distancia y comenzar a considerar los sesgos que cada persona trae a las distintas situaciones.
Para nuestros fines, un sesgo se define como una forma habitual de centrar la atención y hacer interpretaciones. Por ejemplo, tu sesgo puede ser enfocarte en lo que es más práctico e interpretar los acontecimientos a través de ese lente. Cuando surge un tema, tu mente inmediatamente se ocupa de los detalles, de la logística, de la factibilidad de la idea. La otra persona puede tener un sesgo hacia buscar lo que es más creativo e interpretar los sucesos a través de ese lente, soñando e imaginando nuevas ideas más allá de lo inmediatamente práctico. Si tienes apego a tus sesgos y no eres consciente de ellos, puedes tender a descartar la opinión de la otra persona e imponer la tuya, ya sea de manera evidente o más sutil. Esta imposición suele percibirse por la otra persona como un rechazo de su experiencia y contribución. La tensión aumenta y se convierte en una discusión incluso sobre los temas más triviales.
Allí nombramos dos tipos de sesgos, uno enfocado en la eficiencia (podría surgir desde una necesidad de facilidad o claridad) y otro relacionado con la creatividad. Otros posibles tipos de sesgos pueden girar en torno a otras necesidades universales que tengan especial importancia para una persona en ese momento de su vida: la seguridad, el propósito, la colaboración, la autonomía…
Cuando eres consciente de tus propios sesgos, puedes dejar espacio para otra perspectiva sin abandonar la tuya. También puedes nombrar y reconocer tus sesgos verbalmente. Esto mejora el diálogo, ya que te permite comprender y respetar mejor las necesidades de la otra persona y viceversa. Por ejemplo, si entiendes que la otra persona tiene un sesgo hacia la creatividad, podrías por el momento dejar de lado tu inclinación hacia lo práctico y simplemente reflexionar con ella sobre lo que sería posible imaginar primero. De esa manera puedes dedicar más tiempo a disfrutar de todas las ideas creativas que la otra persona tiene. Y quizá te resulte más fácil conectar con sus necesidades si no te precipitas a hablar de aspectos prácticos acerca de cómo satisfacerlas. Y cuando quieras hablar de la factibilidad o logística, puedes preguntar explícitamente si la otra persona está disponible para cambiar el enfoque del tema.
Con este cambio de enfoque a uno más colaborativo y consciente, crecerá la disposición para escuchar tu perspectiva y respetar lo que es importante para ti. A medida que reconozcan y hagan espacio para los sesgos de cada parte, éstos pueden convertirse en fuentes de contribución en lugar de conflicto.
PRÁCTICA
Tómate un momento ahora para explorar aquello que tiendes a favorecer o hacia lo que tienes un sesgo en distintos tipos de situaciones. Para ello puedes pensar en diferentes interacciones difíciles o conflictos que hayas tenido con personas cercanas y ver si hay un patrón. ¿Hacia dónde suelen apuntar tus ideas, comentarios y reacciones? ¿Buscan atender algunas necesidades en particular?
Luego, identifica al menos un ejemplo en el que tu sesgo haya bloqueado tu capacidad para considerar la perspectiva de otra persona y respetar sus necesidades. Invítate a tener tu sesgo presente y tal vez a nombrarlo en voz alta la próxima vez que empiece una conversación o discusión de este tipo.