Conflictos internos y acuerdos que haces contigo

Esta Joya de Conexión está disponible en formato audio

Establecer y cumplir compromisos contigo ayuda a desarrollar seguridad y autoconfianza. Sin embargo, esto puede ser motivo de conflicto interno. Por ejemplo, una parte de ti quiere ver una película y otra parte quiere que termines tu trabajo. Es posible que te encuentres en este tironeo interno una y otra vez. Sientes estrés y anhelas una sensación de tranquilidad y armonía interior. También te gustaría confiar en ti para adoptar comportamientos que realmente apoyen tu vida.

Para resolver los conflictos internos y llegar a acuerdos factibles contigo, resulta útil centrarse en los tres aspectos siguientes:

  • La confusión y los prejuicios respecto a tus necesidades universales.

  • La falta de variedad y flexibilidad en las estrategias para satisfacer tus necesidades.

  • Confundir estrategias concretas y viables con lo que crees que “deberías” hacer.

Analicemos estos aspectos y cómo pueden ayudarte a resolver los conflictos internos y a establecer acuerdos contigo que sirvan a la vida.

Aunque tienes las mismas necesidades que cualquier otra persona, tu relación con cada una de ellas es única. Con algunas necesidades sientes una confianza natural. Con otras, experimentas inseguridad. Hacia algunas necesidades, tienes prejuicios adversos como por ejemplo pensar que son menos importantes que otras o que realmente no están vivas en ti. Categorizar las necesidades de forma concreta de acuerdo a qué relación tienes con ellas puede ayudarte a empezar a cambiar esos prejuicios o esa inseguridad.  

Un método sencillo para clasificar consiste en identificar dos “yoes” o partes internas en un conflicto interior o en un acuerdo incumplido contigo. Puede ser algo tan sencillo como «la parte que quiere ver una película» y «la parte que quiere terminar el trabajo». Clasificar de esta manera te permite identificar más fácilmente las necesidades de cada parte interna.

Por ejemplo, ver una película puede satisfacer necesidades de tranquilidad, comodidad, diversión y descanso. Trabajar puede atender necesidades de integridad, contribución y orden. Si tienes un sesgo en contra de determinadas necesidades, es probable que las niegues constantemente, lo que contribuye a romper los acuerdos y a generar una sensación de tensión interior. Por lo tanto, resulta útil anotar ambos conjuntos de necesidades y tenerlos a la vista para el siguiente paso. Anotar cada necesidad en una ficha o tomarlas del mazo de cartas de necesidades y tenerlas a la vista ayuda aún más a considerarlas todas por igual.

Al ver las necesidades una por una en las tarjetas, puedes empezar a pensar en estrategias diversas y flexibles colocando una necesidad delante de ti por vez. Centrándote solo en esa necesidad concreta, escribe tantas formas como sea posible (al menos cinco) de satisfacerla; tanto lo que ya estás haciendo como lo que podrías hacer. Aunque este proceso podría resultarte un poco largo, desarrollará tu capacidad de creatividad y diversidad a la hora de cuidar tus necesidades. A largo plazo, esa capacidad te proporcionará una confianza y una tranquilidad increíbles. Comprométete a realizar este ejercicio una vez a la semana durante un mes.

A continuación, pon ante ti todas las necesidades relevantes para la situación y las posibles estrategias para atenderlas, y observa adónde te lleva lo que está vivo en ti. La clave está en seguir la pista a lo que vive en ti en cada momento. Con una mente atrapada en lo que crees que “deberías” hacer, crearás acuerdos contigo que no serán sostenibles. Esto a veces da lugar a un ciclo repetitivo de exigirte al máximo y luego derrumbarte o “ceder” al comportamiento del que luego te arrepientes y sientes culpa, para luego volver a exigirte, etc. 

Cuando estás realmente en conexión con lo que está vivo en ti experimentas una atracción natural hacia estrategias sostenibles para satisfacer tus necesidades. Un compromiso concreto y factible contigo no es solo aquel que responde a las preguntas: ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién?, ¿cuánto tiempo? y ¿con qué frecuencia? Es también algo que, cuando piensas en llevarlo a cabo, te llena de energía y confianza. Cualquier indicio de presión interna es señal de que el compromiso propuesto no es factible para ti en este momento o con los recursos actuales de los que dispones.

Transformar un acuerdo contigo de algo forzado a algo que te resulte más fluido y orgánico es más sencillo de lo que podrías pensar. Hay tres cosas que conviene tener en cuenta.

  • Tiempo: A menudo, el simple hecho de ajustar el tiempo que se dedica a una actividad puede influir en la viabilidad de la misma. Por ejemplo, si tiendes a dar prioridad a las necesidades laborales, es probable que precises ampliar el tiempo dedicado al ocio. Es posible que descubras que, al dedicar más tiempo al ocio, te surgen de forma natural las ganas o la creatividad para realizar el trabajo que antes te costaba tanto esfuerzo.

  • Pequeños pasos concretos: Seguramente habrás oído hablar de dividir una tarea en pequeños pasos más fáciles de abordar. Esto también puede aplicarse a la satisfacción de otras necesidades. A veces, cuando sientes que te falta algo, tu mente recurre a estrategias extremas. Por ejemplo, has descuidado el ejercicio físico y, de forma impulsiva, te apuntas a un gimnasio de boxeo. En realidad, el simple hecho de levantarte de tu escritorio tres veces al día para dar un paseo o hacer unas flexiones puede resultar muy satisfactorio.

  • Significado/Propósito: Las antiguas estrategias para satisfacer necesidades pueden convertirse en rutinas mecánicas cuando se pierde el contacto con el verdadero propósito al que sirven. Por ejemplo, preparar el almuerzo para tu familia puede convertirse en una tarea desconectada o puede vivirse como una forma de expresar tu amor. Reflexiona sobre los compromisos o decisiones que actualmente percibes como una obligación y pregúntate qué necesidades estás tratando de atender y si esto contribuye a tu sentido de significado y propósito.

Establecer y mantener acuerdos contigo es una habilidad esencial y también un modo de honrar tu vida. El conflicto interior es una llamada a prestar atención a los matices que implica crear acuerdos concretos, factibles y que te aporten vitalidad.


PRÁCTICA

Tómate un momento para reflexionar sobre un acuerdo que no hayas cumplido contigo. ¿Cómo identificarías tus partes internas que intervienen en ese acuerdo? ¿Qué necesidades tienen cada una de esas partes? Anotalas y haz una lluvia de ideas de estrategias posibles para cada una. Luego revisa las necesidades y las ideas y sigue lo que se siente más vivo en ti.

Siguiente
Siguiente

Diferencia entre autolástima y autoempatía