¿Es el amor un sentimiento o una necesidad?
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La palabra «amor» puede resultar confusa, ya que sus significados varían enormemente. Quizás lo más habitual es utilizarla para referirse a un deseo y un sentimiento. Cuando le dices a alguien «te quiero», probablemente sientes cómo una sensación de calidez te llena el corazón y hay un deseo en ti de buscar la cercanía y ofrecer cariño. Sin embargo, hay otra forma de entender y utilizar la palabra «amor».
En el marco del Diálogo Consciente y Compasivo, utilizamos la lista de necesidades universales elaborada por Marshall Rosenberg, el creador de la Comunicación NoViolenta. Podemos entender las necesidades universales como energías al servicio de la vida. Cuando cuidamos e intercambiamos estas energías al servicio de la vida, prosperamos. El amor figura en esta lista. Cuando entendemos el amor como una necesidad universal o una energía al servicio de la vida, nos planteamos nuevas preguntas.
Si el amor es una necesidad, nos inspira curiosidad por saber cómo y qué podemos ofrecer para ayudar a alguien a conectar con esta energía que da vida y a nutrirse de ella. Sin embargo, quizá sea más fácil empezar por plantearnos esta pregunta en primer lugar. Reflexiona sobre cuándo has tenido una experiencia profunda de amor.
Hazte las siguientes preguntas para descubrir qué te ayuda a estar en el amor:
¿Qué pensabas y creías sobre ti en ese momento? ¿Y sobre lo Divino, las otras personas, los animales o el entorno?
¿Te resultaba apoyante tu entorno físico? De ser así, ¿qué aspectos concretos de ese entorno físico te resultaban favorecedores?
¿Disfrutabas de una conexión espiritual especial con la naturaleza y otras formas de conectar con lo Divino?
Si otra persona te «amaba» de una forma que tú podías recibir, ¿qué hacía o decía exactamente para ayudarte a experimentar ese amor? ¿Era una expresión facial, un tono de voz, una forma de afecto físico, una mirada, una expresión de valoración, un acto de servicio o un regalo especial?
¿Cómo te enfocabas para permitir y mantener esa conexión con el amor? Por ejemplo, ¿estabas especialmente en un estado de relajación, presencia, con una sensación de seguridad o confianza, o en un estado de entrega?
Ahora que tienes más claridad sobre lo que te ayuda a experimentar y nutrirte de amor, puedes llevar esta conciencia a tus relaciones, celebrando en voz alta los momentos en los que realmente recibes amor y expresando con claridad qué es lo que hace posible esta experiencia. Podría ser algo tan sencillo como: «Vaya, realmente siento tu amor por mí cuando me dices que estarás a mi lado pase lo que pase, independientemente de la decisión que yo tome sobre este tema».
Para contribuir a nutrir la necesidad de amor a tu alrededor, también puedes sintonizar con las personas que forman parte de tu vida e intentar adivinar cuándo crees que están percibiendo el amor que sientes por ellas. Por ejemplo, podrías decirles: «Veo tu sonrisa y me imagino que ahora mismo estás recibiendo mi amor (o mi afecto o cariño, si usas más esas palabras), ¿verdad?». De esta forma, aprenderás cuál es el lenguaje del amor* de la otra persona y, desde la generosidad de tu corazón autónomo, podrás seguir ofreciéndole tu amor de una manera que realmente le llegue.
PRÁCTICA
Establece ahora tu intención para la semana de celebrar en voz alta al menos una vez en la que sientas la conexión con el amor, o una vez en la que creas que alguien está recibiendo el amor que le ofreces.
*Si quieres explorar más sobre los lenguajes del amor, puedes buscar el libro “Los 5 lenguajes del amor” de Gary Chapman.