Tres prácticas para disolver tus inseguridades
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En la conciencia del Diálogo Consciente y Compasivo, damos por sentado que tu estado natural es de compasión y bondad amorosa. Desafortunadamente, a veces las dudas sobre el propio ser pueden volverse como una nube espesa que cubre la luz de tu verdadera naturaleza.
Dada la premisa fundamental de tu bondad innata, cualquier práctica que realices tiene como objetivo, en efecto, facilitarte el reconocer lo que ya está ahí —lo que en realidad es verdad—. Enraizarte firmemente y conocer plenamente la verdad de tu propia bondad te permite disfrutar de la vida y ayudar a las demás personas. Veamos tres categorías de prácticas para apoyar y desarrollar tu acceso a esta verdad, y para ayudarte a disipar las inseguridades.
1. Pensamientos y comportamientos expansivos
Una lectora de las joyas de conexión nos escribe: «En la práctica, en mi vida, a lo largo del día, me doy cuenta de que, inconscientemente, tiendo a aferrarme a la ilusión de que tengo un defecto innato».
Esta lectora ha hecho una observación fundamental. Ella sabe que los hábitos de duda sobre sí misma surgen con frecuencia a nivel subconsciente. Puede ser útil tomar conciencia de las diversas formas de duda sobre nuestro ser, tales como las creencias centrales limitantes (por ejemplo: “no soy suficiente”), los patrones de pensamiento reactivos (como ser “no puedo confiar en el apoyo”), o los comportamientos reactivos (así como entrar en una reunión mirando hacia abajo y así no notar las sonrisas que me están dando la bienvenida). Pero incluso si no te das cuenta de todos ellos, puedes practicar conscientemente pensamientos, creencias centrales y comportamientos expansivos. Cada vez que tengas un pensamiento expansivo sobre tu bondad, interrumpes y disminuyes el impulso de las dudas sobre tu ser.
Las creencias y pensamientos expansivos incluyen alguna variante de lo siguiente:
Yo soy
Pertenezco
Cuento con apoyo
Confío en el desarrollo natural de mi vida
Puedo hacerlo
Estoy a salvo
Soy amad@ (soy amor)
Estoy bien
Soy suficiente
Soy libre
Algunos comportamientos expansivos pueden incluir:
Mirar a las demás personas y sonreír
Sentir nerviosismo al hablar en público y hacerlo de todos modos
Relajar los hombros
Tomar varias respiraciones profundas y lentas
Relajar los músculos de la cara
Respirar desde el corazón
Permitirse jugar, reír, cantar y bailar
Suavizarse y recibir
2. Aprender a recibir
La capacidad de recibir de las demás personas está basada, en parte, en tu propio sentido de valor personal. Cuando recibes de manera intencional, te envías un mensaje de que eres alguien que tiene valor. Estos son algunos ejemplos de cómo recibir:
Cuando alguien te sonría, relaja tu cuerpo y tu energía, y mantén la intención de abrirte y recibir.
Cuando alguien te exprese su valoración o aprecio, mantén contacto visual y di: «Lo estoy asimilando». Una vez más, relaja tu rostro, tus ojos, todo tu cuerpo y tu energía, y mantén la intención de abrirte y recibir.
Cuando alguien te ofrezca un abrazo, déjate llevar por el abrazo y enfoca toda tu atención en la sensación de sus brazos rodeándote.
Repite en voz alta una palabra de reconocimiento o gratitud que alguien te haya dicho. Dila lentamente, respira desde el corazón y relaja tu cuerpo mientras lo haces.
Ofrece oraciones, recita mantras o lee textos de tu tradición espiritual y, mientras lo haces, relaja tu cuerpo y tu energía, y mantén la intención de abrirte y recibir.
3. Cultivar la quietud compasiva y la relajación
ENFOQUE: Siéntate en una posición erguida y cómoda. Expresa tu intención de mantener tu atención en un objeto (tu respiración, el sonido de la lluvia, la llama de una vela, etc.) y de recibir con compasión cualquier experiencia en tus pensamientos, tu cuerpo o lo que esté sucediendo a tu alrededor con un suave «está bien». Luego, regresa a tu objeto de enfoque.
RELAJACIÓN: Siéntate con la espalda erguida en una posición cómoda. Expresa tu intención de soltar la tensión al tiempo que aceptas aquellas partes de ti que aún no se relajan. Comienza por enfocar tu atención en la parte superior de tu cabeza y, con voz suave, repite por dentro que puedes relajarte, soltar, expandirte (encuentra la frase que te resulte más adecuada). Desplaza esta atención hacia abajo por tu cuerpo a la misma velocidad a la que se movería un huevo si lo hubieras roto en la parte superior de tu cabeza.
EXPANSIÓN: Siéntate con la espalda erguida en una posición cómoda. Nota todo tu cuerpo de una sola vez. Invítate a relajarte. Dirige tu atención al espacio que se encuentra a solo un par de centímetros alrededor de tu cuerpo y, de nuevo, invítate a relajarte en ese espacio. Continúa con este esquema, expandiéndote lentamente hacia afuera de tu cuerpo.
La clave de cualquiera de estas prácticas es la constancia. Elige una que te parezca factible y fácil de integrar en tu vida. Dado que gran parte de la corriente principal del mundo no favorece este tipo de enfoque, es útil hacer de estas prácticas la primera prioridad de tu día, antes de que el mundo de las distracciones se apodere de ti. Es igualmente importante participar en grupos o comunidades que compartan las mismas intenciones y tengan una práctica regular.
PRÁCTICA
Tómate un momento ahora para elegir cualquiera de las prácticas mencionadas anteriormente y pruébala, aunque sea por un minuto. Luego decide si te gustaría elegir esa práctica para la semana. Para crear un nuevo hábito, define también en qué momento del día practicarás y por cuánto tiempo, si corresponde, y ponte alarma o una nota recordatoria en un lugar visible. También podrías dedicarle unos minutos al despertarte y otros antes de acostarte.